Evite quemaduras de la piel durante estas vacaciones

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Una sobreexposición al sol, aunque sea breve, provoca quemaduras. Después de una exposición prolongada a la luz solar, la parte más externa de la piel (epidermis) se hace más gruesa y las células la piel productoras de pigmento (melanocitos) aumentan la producción de del mismo (melanina), el cual confiere a la piel su color. La melanina, una sustancia protectora natural, absorbe la energía de los rayos ultravioleta y evita que estos penetren más profundamente en los tejidos.

 

Las piezas de ropa y las gafas de sol evitan prácticamente todos los rayos nocivos. El agua no es un buen filtro de rayos UV. Los rayos UVA y UVB pueden pasar a través de casi 35 cm de agua transparente. Ni las nubes ni la niebla son buenos filtros para los rayos UV; cualquier persona puede sufrir quemaduras de sol en un día nublado o con niebla. La nieve, el agua y la arena reflejan la luz solar y amplían la exposición de la piel a los rayos UV.

 

La piel quemada por el sol comienza a sanar por sí solo unos días después, pero la curación completa puede llevar semanas.  Las superficies cutáneas que rara vez se exponen al sol pueden sufrir quemaduras graves debido a que contienen poco pigmento.

 

CÓMO EVITAR UNA QUEMADURA SOLAR

 

Evite la exposición excesiva al sol en el primer día de vacaciones, especialmente si tu piel es clara. Exponga la piel durante 30 minutos el primer día, el aumento de 30 minutos cada día hasta obtener un bronceado que le dé protección.

 

Recuerde que cuando el día esta ligeramente nublado no impide que los rayos solares quemen la piel.

Utilice una crema de protección adecuada a su tipo de piel. En su mayoría, estos productos se diluyen fácilmente en el agua, por lo que debe volver a aplicar después de tomar el baño. A pesar de que no se moje, se debe repetir la aplicación cada dos horas.

Protege a los niños pequeños con una camiseta durante la mayor parte del tiempo en los primeros días de vacaciones.